EL CARNAVAL DE ALMANSA HACE UN SIGLO (1925-1929)

 

Por Miguel Juan Pereda Hernández

 

A medida que fue avanzando la década de los años veinte del pasado siglo, el Carnaval  fue perdiendo en  Almansa su aspecto callejero de máscaras y desfiles para concentrarse en la organización de bailes de salón, que tendrían lugar, principalmente, en el Cine Cervantes (solar del actual Conservatorio de Música) y en el Teatro Principal, aunque también en otros locales como uno situado en la calle Felipe V y otro en el Huerto de Celedonio (solar del Edificio Presidente y aledaños). No obstante, la principal novedad en aquellos años fue la participación cada vez más numerosa y desenfadada en los bailes de la mujer, atraída por las nuevas modas en ropas, peinados y ritmos musicales.


Fotografía del libro "Almansa 1920-1929" (Ediciones del Archivo Municipal de Almansa).

   En febrero de 1925, un grupo de jóvenes almanseños se constituyeron en empresa para organizar  “…cinco magníficos y sorprendentes bailes de máscaras durante los días 22, 23, 24 y 28 del actual y 1.º del mes próximo…” en el Cine Cervantes. En ellos, se otorgarían regalos a las mejores comparsas y parejas disfrazadas. La música estaría a cargo de la Orquesta del Hotel Berwick, agrupación llamada también sexteto de Máximo Parra que sería el precedente de la Orquesta Regio. Asimismo, el Teatro Principal fue alquilado por José Jordán, para celebrar bailes de carácter popular (El Diario de Albacete, 19.02.1925).

Lo mismo ocurrió en el Carnaval de 1926, que comenzó a organizarse en el mes de enero: “…el amplio y aristocrático salón que posee el Cine Cervantes en su piso principal ajeno al de espectáculo, será también este año cedido por su dueño para la celebración de bailes con motivo de las próximas fiestas de Carnaval. Seguros de que la noticia habrá de alegrar a la juventud almanseña por ser el indicado salón uno de los lugares más cómodos y adecuados para verificarse esta clase de actos, la damos satisfechos a conocer…”. Aunque también se organizaron bailes populares en el Teatro Principal (El Diario de Albacete, 27.01.1926). 

A finales de febrero, se hizo constar la desbordante animación que, hasta el domingo de Piñata (domingo siguiente al miércoles de ceniza), había tenido lugar en los bailes de tarde y noche, así como la destacada participación femenina:

“…El domingo de Piñata transcurrió en este pueblo con la misma desbordante animación que en los días anteriores, tanto por parte de tarde como en los bailes por la noche. No tendrá queja la fiesta de Momo este año, pues mayor culto no cabe de sus devotos los almanseños. La mujer también le ha prestado un encanto, que bien puede agradecerle. ¡Qué mujerío!...” (El Diario de Albacete, 23.02.1926).


Fotografía del libro "Almansa 1920-1929" (Ediciones del Archivo Municipal de Almansa).


En 1927, la prensa reconocía que la participación de máscaras callejeras iba de capa caída y, en cierto modo, era ya una práctica que se había infantilizado y se pensaba no tardaría en desaparecer, pues únicamente recorrían las calles pequeños grupos de niños y chicos disfrazados, mientras iban al alza los bailes de disfraces con antifaz. Aquel año, la comisión organizadora estuvo presidida por Pascual Parra, y los bailes de la aristocracia local tuvieron lugar en el antiguo Café de Cazadores, con gran participación de jóvenes de ambos sexos:

“…Las máscaras callejeras casi no se han dejado ver por ninguna parte. Algún niño que otro disfrazado, y basta. Puede decirse que el Carnaval se va infantilizando, reduciéndose a cosas de chicos nada más. Creemos no será preciso insistir demasiado, para que desaparezca la muy en desuso fiesta de Momo callejera. Ella sola se irá extinguiendo, como lentamente lo hace la vida de un enfermo incurable…

Anoche asistimos, permaneciendo en él un buen rato, al baile de máscaras que la aristocracia almanseña tiene organizado para estos carnavales en el antiguo café de Cazadores. No hallamos elogio mejor que reiterar desde estas columnas nuestro agradecimiento a los jóvenes que componen la Comisión, especialmente al Presidente don Pascual Parra por los momentos de gran placidez que gozamos admirando el animado desarrollo de la fiesta que con carácter de cierta intimidad se celebraba. Concurrieron no muchas máscaras pero en cambio hubo una galante exhibición de disfraces, a cual más caprichoso y original. Durante el transcurso del baile, la mayoría, de las parejas se iban poco a poco despojando de los antifaces... […] 

Particularmente por los hombres, se consideró una injusticia de las mayores, haber permanecido tanto tiempo sin contemplar rostros de mujer tan encantadores y vivaces... Por último diremos que en dicho aristocrático baile, irrumpió la flor de la juventud femenina almanseña, y lo más chic del elemento masculino…” (El Diario de Albacete, 02.03.1927).

En febrero de 1928, El Diario de Albacete informaba de la apertura en Almansa de “…algunos salones destinados a rendir culto durante los próximos Carnavales, tanto a Momo, como a Terpsícore y a Baco… que todo cabe o viene a ser lo mismo en la citada fiesta profana de mucho aparato y locura… fingida…” (El Diario de Albacete, 17.02.1928).


Fotografía del libro "Almansa 1920-1929" (Ediciones del Archivo Municipal de Almansa).


En el Carnaval de 1929, la juventud almanseña ya solo buscaba expansionarse "...con desmedido afán y entusiasmo...". Los desfiles de carrozas y comparsas de años anteriores habían pasado a la historia, y únicamente se pensaba en alquilar salones para la organización de bailes, no solo para las clases altas, sino también para las populares que constituían la inmensa mayoría.

“…Ya se acerca la fiesta de Carnestolendas y, por consiguiente, comienzan a efectuarse ciertos preparativos, sobre todo con respecto a los bailes, único atractivo que en Almansa existe por Carnaval y en donde la juventud, sugestionada tras el correr de esas horas brujas, procura expansionarse con desmedido afán y entusiasmo, siempre en pos de una ilusión casi nunca satisfecha. «¡Juventud, divino tesoro!» que, dijo el poeta (y nosotros… en las Vistillas).

Nada de carrozas ni comparsas originales de gusto exquisito. ¿Para qué? Todo pasó a la historia. ¡Abajo las mojigangas!, ¿verdad, jovencitos de hoy?

En la actualidad tenéis bastante con que vuestra colombina moderna, de pelo a lo garçón, no falte a la cita del baile, brindándoos ocasión propicia para hacer el… ―bueno, ustedes ya me comprenden. Se dice que habrá bailes en el salón de don Celedonio Sanz; en el cine Cervantes ―planta alta y baja―; en el primero de estos, de sociedad; otro en la calle de Felipe V; y también se susurra que en el Casino Artístico…”  (El Diario de Albacete, 17.01.1929).

Para terminar, solo decir que, tras la inauguración del Teatro Regio en 1930, los bailes de Carnaval tuvieron gran relevancia en Almansa hasta 1936; a partir de entonces..., pese a los intentos de la Casa de Cultura para su recuperación a finales de los 80 y principios de los 90, ¡mejor ni hablar!

EL PINTOR ALMANSEÑO SALVADOR SORIANO BIOSCA Y SUS PLANOS DEL OBELISCO DE LA BATALLA DE ALMANSA

 

Por Miguel Juan Pereda Hernández.

 

 


 Salvador Soriano Biosca fue un pintor nacido en Almansa el 27 de enero de 1872. Su padre, Juan Soriano Dondai, era natural de Valencia y empleado del ferrocarril; su madre, Belén Biosca Megías, era almanseña, hija de José Biosca Gramage (de Fuente la Higuera) y Bárbara Megías Gil (natural de Almansa). Juan y Belén se habían casado el 18 de julio de 1870 en la iglesia arciprestal de Santa María de la Asunción en una ceremonia oficiada por el propio hermano de la novia, el sacerdote almanseño don José Biosca Megías, que posteriormente desarrollaría una importantísima labor cultural en Valencia, donde fue fundador y director del Colegio Valentino y miembro de la Sociedad Arqueológica Valenciana, de la que fue vicepresidente.

 


El joven Salvador estudió en la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado de Madrid. En 1890 participó en la Exposición Nacional de Bellas Artes con un óleo titulado ¡Ay, mi pajarito! y opositó, sin éxito, a una plaza de Dibujo Lineal y Adorno de la Escuela de Bellas Artes de Cádiz. También contribuyó a la Exposición Internacional de 1892 con el cuadro Los últimos días de Colón. En 1895 obtuvo mención honorífica en la Exposición Nacional de Bellas Artes por su obra Triste Noticia.

Soriano Biosca mantuvo una estrecha relación con algunos de los pintores valencianos que en las postrimerías del siglo XIX se formaban en la capital de España, con los que colaboró en 1896 en la decoración del salón del Círculo La Señera (sede social de la Colonia Valenciana en Madrid): “...los laureados pintores valencianos, Saborit, Soriano Biosca, Vivó y Garnelo han hecho primores con sus pinceles...”. Aquel mismo año concurrió a la Quinta Exposición Bienal del Circulo de Bellas Artes, con el óleo Ya estoy lista, y pintó un retrato del obispo de Sigüenza, don José María Caparrós y López.

Durante sus estancias en Almansa, y a modo de práctica, Salvador Soriano Biosca solía realizar retratos de familiares, algunos de los cuales aún se conservan, como el retrato de su tía abuela Ana María Megías Gil (tatarabuela del autor de este artículo)

 

También mostró un interés especial por el monolito de la Batalla, que no llegó a conocer, aunque basándose en un croquis sacado del natural en 1865 por su tío, el mencionado sacerdote don José Biosca Megías, hizo una reproducción de los planos del monumento, con alzado, planta, detalles y perspectiva. No sabemos si ello tendría algo que ver con la reconstrucción del monolito que se intentaba llevar a cabo con motivo del II Centenario de la Batalla; de hecho, el 30 de enero de 1907, el diputado a Cortes por Almansa y el alcalde almanseño visitaron a Alfonso XIII para interesar al rey en un proyecto que no llegó a fructificar.

En 1906, Salvador Soriano logró por oposición plaza de profesor de Dibujo en el Instituto de Reus y en noviembre del mismo año su traslado a Tarragona, donde fue visitado por Salvador de Jordán y Doré, un polémico y polifacético militar laureado muy interesado en la reconstrucción del monumento.  El propio Jordán publicó una reseña de su entrevista con Soriano Biosca en el Heraldo de Tarragona, que a su vez fue recogida por El Día (26.02.1907) en los siguientes términos:  

“...Dicha obra fue destruida el 29 de septiembre de 1868 [...] llegó a mi noticia que el catedrático de este instituto general y técnico D. Salvador Soriano Biosca, poseía una riqueza de datos que le permitían, como lo está haciendo, reconstruir a escala su planta y alzado y perspectiva acuarelada. Fui a saludar a dicho señor y a ofrecerle mi humilde cooperación; y vi que era el único que con exactitud de detalles podía devolver a España el histórico y artístico monumento de Almansa que por profanación se consideraba perdido para siempre...”

 

Poco más sabemos del artista almanseño Salvador Soriano Biosca. En 1909, formaba parte del claustro de profesores del Instituto General y Técnico de Cádiz, donde por encargo de la dirección pintó los retratos de los tres primeros directores del centro. También nos consta que decoró los techos del pórtico del antiguo edificio del Balneario de Mondáriz (Pontevedra).


 

En cuanto a los planos del obelisco trazados por Soriano Biosca, que no fueron tenidos en cuenta a la hora de levantar el segundo monumento (1925-1926), quedaron en poder de su familia. Afortunadamente, su última propietaria, Isabel Aracil, viuda de Ubaldo Fuentes Retzel (hijo de Ubaldo Fuentes Biosca), tuvo a bien donarlos a la ciudad y hoy se conservan en el Centro Documental y Festero.