EL MERCADO MUNICIPAL DE ABASTOS DE ALMANSA

  

Por Miguel-Juan Pereda Hernández

 

Mercado Municipal de Abastos hacia 1950. Foto: El arca de tres llaves.

1.    Primeras noticias

Desde tiempo inmemorial Almansa contaba con privilegio para poder celebrar mercado franco (libre de determinados impuestos) todos los miércoles del año que no fueran festivos. Cuando en 1779 el Ayuntamiento quiso construir una torre para instalar el reloj municipal, el arquitecto encargado de las obras propuso edificar también una lonja cuyos soportales sirviesen de mercado, del que carecía la ciudad; ello no fue posible hasta 1800.

2.    La Plaza

A mediados del siglo XIX el día de mercado era el sábado y los puestos se instalaban en la plazuela de San José (Plaza de la Constitución), calle de la Plaza (Virgen de Belén), Lonja y calle del Rey (Pasaje del Coronel Arteaga) y calle de la Rambla. En 1845, la ciudad carecía de plazas apropiadas para poder llevar a cabo actividades mercantiles y recreativas con las debidas garantías: “...faltan plazas para las operaciones comerciales y recreo de los habitantes, pues la de San José, en la que se celebra el mercado semanal de los sábados, y la única feria anual en los tres primeros días de setiembre, es sobrado angosta e irregular...” (Madoz, 1845; 68).

Según Madoz, en 1845 Almansa carecía de plazas apropiadas para celebrar mercados. Foto: books.google.es.

En febrero de 1910, el concejal socialista José Lorite ponía de manifiesto “…las malas condiciones de comodidad e higiene en que está el Mercado de la ciudad (que lo es de nombre), pues tanto las hortalizas como las frutas y demás se ponen a la venta en el suelo de una calle–rambla que da grima verlo…”, y proponía la enajenación de algunos bienes municipales para destinar el importe de su venta a la construcción de un mercado en condiciones (El Socialista, 22.04.1910); proyecto que continuaba siendo tema de debate en las elecciones municipales de 1915.

El Socialista, 22.04.1910


Mercado en la Rambla y el Pasaje hacia 1915. Foto: Almansa a través del cristal.

3.    Proyecto frustrado

En junio de 1894 algunos vecinos de las calles San Francisco, Colón, Ferrero, Doña Violante, Rambla y parte de la Corredera formaron una comisión y ofrecieron al Ayuntamiento una ayuda de 7.000 pesetas para comprar la posada del León o de la Plaza con el fin de constituir un edificio que sirviese de mercado (Albertos, 2016; 659). Como su sobrenombre indica, dicha posada abría sus puertas a la calle de la Rambla en una zona próxima a los “puentecicos” conocida como la Plaza, aunque realmente nunca ha estado rotulada como tal; un espacio urbano al que desembocaban las calles de la Rambla, Doña Violante, San Francisco y el Pasaje del Coronel Arteaga.

Los puentecicos de la Rambla. A la izquierda, la posada del León o de la Plaza, en cuyo solar se pensaba erigir el mercado. Foto: Almansa. Imágenes de un pasado.

No conocemos los detalles del proyecto, aunque todo parece indicar que el edificio que se pretendía levantar estaría ubicado en la manzana delimitada por las calles de la Rambla, San Francisco y Colón. El periódico local El Mugrón de 14 de julio de 1917 incluía un artículo de humor que fantaseaba con la inauguración de un mercado que no llegaría a construirse. El autor sitúa dicho futuro acontecimiento en el 12 de julio de 1937 (20 años después), y da rienda suelta a su imaginación al describir un suntuoso edificio accesible desde cada una de las tres citadas vías, por medio de otras tantas puertas con arcos clásicos alegóricos al comercio, la agricultura y el trabajo; dotado además de un amplio sótano destinado a almacén de géneros, que hoy día tendría un valor incalculable como aparcamiento subterráneo; una bonita fantasía que, evidentemente, no llegaría a feliz término (El Mugrón, 14.07.1917).

"Almansa retrospectiva. Memorándum de un abate. Año de 1937. 12 de Julio. Con toda majestuosidad y pompa, se ha inaugurado hoy el suntuoso edificio destinado a mercado, en lo más céntrico de nuestra población. En conjunto es una obra soberbia, de refinado gusto arquitectónico que llena cumplidamente las necesidades todas de nuestra población. Tiene tres regios arcos, con alegorías dorias, que simbolizan el comercio, la agricultura y el trabajo, recayentes a la Plaza y calles de San Francisco y Colón. En su piso subterráneo hay enorme espacio para depósito de mercadería. La Unión Almanseña que con tanto acierto dirige su veterano y canoso D. Marcelino Martínez, amenizó el acto. ¡Almansa, enhorabuena!".

En su número de 14 de julio de 1917, el periódico local El Mugrón fantaseaba con la inauguración, 20 años después, de un mercado. En el recuadro rojo, el lugar donde se pensaba edificar dicho mercado, y en el recuadro azul el emplazamiento donde finalmente se construiría entre 1945 y 1947.

4.    Mercados “principales” en el Paseo de San Francisco

Disponemos de documentos escritos y fotográficos acreditativos de que en las primeras décadas del siglo XX los mercados “principales” (los muy concurridos por coincidir con fechas especiales del calendario) se celebraban en el Paseo de San Francisco (final de la calle de San Francisco y comienzo del Parque de los Reyes Católicos). De hecho, así se recoge en la Memoria del proyecto para la ampliación del Jardín de la Glorieta elaborado en noviembre de 1920 (Pereda, 2013; 312).

Almansa 1915. Mercado "principal" en el Paseo de San Francisco. Foto: Almansa a través del cristal.

“…Siendo el Paseo de la Glorieta el único lugar de esparcimiento, insuficiente para las necesidades de esta Ciudad, dada su importancia se considera de utilidad pública su ampliación. La reforma se impone también por ser aquella plaza y paseo donde se celebran los principales Mercados y la Feria anual…”.

5.    Proyecto de Mercado Municipal de Abastos

Sería en los difíciles años de posguerra cuando, gracias al tesón del alcalde Luis de Teresa Rovira, fuese levantado el tan anhelado mercado de abastos almanseño. En noviembre de 1942, el Ayuntamiento estaba decidido a emprender su construcción y el espacio elegido para ello era el tercio noroeste de la manzana delimitada por las calles Ferrero, Colón, Corredera y Cerrado. El segundo tramo de la calle Colón se ensancharía en su acera de los números impares y se abriría una travesía de comunicación entre las calles Ferrero y Corredera (actual calle Azorín) con el fin de levantar la fachada sureste del edificio. 

Fincas expropiadas para la construcción del Mercado de Abastos de Almansa

FINCAS

PROPIETARIO

VALOR EN PESETAS

Terreno

Edificado

Total

Tasación de expropiación

Colón, 11

Nicolás Díaz Asensio

8.920,00

17.078,00

25.998,00

16.056,67

61,8 % del valor real

Colón, 13

Vicente Villaescusa Sáez

4.294,50

5.009,00

9.303,50

6.624,70

71,2 % del valor real

Colón, 15

Juan Abellán Ibáñez

2.901,00

2.916,00

5.817,00

4.355,35

74,9 % del valor real

Colón, 17

Antonio Cuenca Ruano

14.224,00

38.024,00

52.248,00

30.656,92

58,7 % del valor real

Ferrero, 2 y Calvo Sotelo, 13

Vicente Rodríguez de Paterna Balanzategui

19.878,00

41.275,75

61.153,75

38.017,51

62,2 % del valor real

Ferrero, 4

Ana Mª Tortosa Serrano

3.040,00

2.070,00

5.110,00

3.455,65

67,6 % del valor real

Ferrero, 6

Pedro García Ruano

4.222,50

4.841,75

9.064,25

6.316,08

69,7 % del valor real

C. Sotelo, 15

María Antonia Díaz Cuenca

5.184,00

17.175,00

22.359,00

14.295,89

63,9 % del valor real

 

62.664,00

128.389,50

191.053,50

119.778,77

62,7 % del valor real

Fuente: Pereda, 2013; 311.

 Las fincas afectadas fueron nueve, concretamente los números 11, 13, 15 y 17 de la calle Colón; 2, 4, y 6 de Ferrero; y 13 y 15 de la Corredera (entonces Calvo Sotelo). Al ser puesto en marcha un expediente de expropiación forzosa, los inmuebles fueron tasados en mucho menos de su valor real, con notable perjuicio para sus propietarios.

El proyecto, elaborado por el arquitecto Miguel López González, fue registrado en la delegación de Alicante del Colegio Oficial de Arquitectos de la Zona de Valencia en abril de 1943; con un presupuesto de construcción por valor de 937.052,91 pesetas. En sesión de 30 de abril de dicho año, la Corporación almanseña acordó negociar con el Banco de Crédito Local la concesión de un préstamo de 2.000.000 de pesetas, importe con el que pretendía sufragar las obras del mercado, el alcantarillado, el cuartel de la Guardia Civil y unas viviendas protegidas.

Presupuesto para el Mercado de Abastos de Almansa

CAPÍTULO Y CONCEPTO

PESETAS

I. Movimiento de tierras

18.756,63

II. Albañilería

349.674,60

III. Maestreados

37.192,32

IV. Pavimentos

125.138,25

V.  Carpintería de taller

32.710,91

VI. Cerrajería de taller

29.378,78

VII. Cerrajería de armar

82.647,60

VIII. Pintura

6.347,34

IX. Fontanería

29.536,84

X. Instalaciones

40.200,00

XI. Hormigón armado

69.554,65

XII. Varios

1.550,00

10% Beneficio industrial, imprevistos, seguros…

82.269,79

1,5 % Honorarios proyecto

12.340,46

1,5 % Honorarios dirección

12.340,46

0,90% Honorarios inspección

7.404,28

TOTAL

937.052,91

Fuente: Pereda, 2013.

Presupuesto (AHMA.) Obras en la nueva travesía Corredera-Ferrero. Foto: El arca de tres llaves.

Para satisfacer el importe de las fincas urbanas expropiadas, el 2 de febrero de 1945 el Ayuntamiento se vio obligado a solicitar al Banco de Crédito Local un nuevo préstamo de 127.507,05 pesetas. Las obras fueron adjudicadas al contratista alicantino José Antonio Adsuar por un importe de 968.688,85 pesetas; comenzaron a mediados de 1945, para culminar en octubre de 1947, aunque la liquidación no se llevó a cabo hasta septiembre de 1948 (Pereda, 2013; 312-313).

 

Pagos al contratista de la obra

FECHA DE ENTREGA

PESETAS

Junio de 1945

68.573,83

Agosto de 1945

28.935,70

Septiembre de 1945

18.793,66

Octubre de 1945

36.644,00

Noviembre de 1945

54.529,40

Enero de 1946

44.097,75

Marzo de 1946

45.489,34

Julio de 1946

43.992,13

Octubre de 1946

88.051,83

Noviembre de 1946

10.998,03

Noviembre de 1946

22.012,95

Diciembre de 1946

129.320,23

Diciembre de 1946

32.330,06

Marzo de 1947

96.209,19

Marzo de 1947

24.052,30

Mayo de 1947

102.721,49

Mayo de 1947

25.680,37

Octubre de 1947

77.957,24

Septiembre de 1948 (liquidación)

18.299,35

TOTAL

968.688,85

Fuente: AHMA.

Inauguración oficial del Mercado de Abastos. Foto: Historia de Almansa. Apuntes.
 6.    Inauguración oficiosa y adjudicación de casetas y puestos

El Mercado Municipal de Abastos de Almansa fue inaugurado el 7 de mayo de 1947, aunque no entraría en servicio hasta meses más tarde. El 7 de agosto de dicho año, el Ayuntamiento ordenó la elaboración de un Reglamento y advirtió que no respondería de las mercancías en depósito, en caso de “…desaparición o deterioro por incendio, motín u otra circunstancia de fuerza mayor, siendo de cuenta de los interesados el asegurarlas contra dichos riesgos…”

Habiendo quedado desierta la subasta para la adjudicación de puestos y casetas, dada la urgencia del caso y con el fin de regularizar el servicio de abastos de la ciudad, se autorizó a la Alcaldía para hacer cuanto estimase oportuno al respecto. 

 

De manera que, entre el 23 de octubre de 1947 y el 9 de diciembre de 1948, fueron adjudicados varios locales “…con carácter permanente…”; sus precios oscilaron entre las 20.000 pesetas por las casetas destinadas a Bar; las 9.000 pesetas por las casetas de ultramarinos, carnes, salazones y abacería (local para la venta de aceite, vinagre, legumbres, bacalao…); las 5.250 pesetas por los puestos de pescados; las 4.500 pesetas por los puestos de hortalizas; y entre las 2.000 y 3.000 pesetas por los puestos de frutas. Ante las dificultades económicas del momento, algunas adjudicaciones fueron anuladas y tuvieron que repetirse; también se dieron cambios en el tipo de actividad o negocio.

En el Libro de Actas del Ayuntamiento correspondiente a las fechas indicadas constan los nombres y apellidos de 43 adjudicatarios de puestos y casetas (29 hombres y 14 mujeres), con detalle de número de establecimiento y tipo de industria (AHMA). A partir de su entrada en servicio, la zona comercial almanseña que hasta entonces se había circunscrito al espacio comprendido entre la Lonja y la Rambla, se vio ampliada hasta las calles de San Francisco, Colón, Corredera y Ferrero.

Adjudicación de casetas y puestos del Mercado Municipal de Abastos

FECHA

NOMBRES Y APELLIDOS

CLASE

NÚMERO

INDUSTRIA

PESETAS

23.10.1947

Efrén Sánchez González

Caseta

17

Ultramarinos

9.000

José García Martínez

Caseta

18 y 19

Carnes

18.000

Jesús López Cuenca

Caseta

30 y 31

Carnes

18.000

Antonio Bañón Máñez

Caseta

20 y 21

Salazones

18.000

Andrés López Tomás

Caseta

7

Ultramarinos

9.000

Pascual González Martínez

Caseta

25 y 26

Carnes

18.000

Antonio Soria Núñez

Caseta

13 y 14

Bar

20.000

Antonio Cuenca Valiente

Caseta

3 y 4

Carnes

18.000

Pascual López Cuenca

Caseta

10 y 11

Carnes

18.000

Herminio Coloma Sánchez

Caseta

12

Carnes

9.000

Antonio Gil Cuenca

Puesto

6

Pescados

5.250

Tesifonte Tomás Almendros

Puesto

5

Pescados

5.250

María Segura Arráez

Puesto

1 y 2

Pescados

10.500

Antonio González Martínez

Puesto

7 y 8

Pescados

10.500

Juan Vélez Casabuena

Puesto

11 y 12

Pescados

10.500

Dolores Ibáñez Camarasa

Puesto

88

Frutas

3.000

María A. Real Hernández

Puesto

33 y 34

Frutas

4.000

José Domenech Sánchez

Puesto

27

Frutas

3.000

Magdalena Penalva Soler

Puesto

87

Frutas

3.000

Manuel Vizcaíno Rubio

Puesto

25 y 26

Frutas

4.000

Julio Gil Cuenca

Puesto

28

Frutas

2.000

Dolores Penalva Soler

Puesto

39 y 40

Frutas

5.000

04.12.1947

Francisco López Cuenca

Caseta

33 y 34

Carnes

18.000

Ricardo Marí Milán

Caseta

32

Abacería

9.000

29.01.1948

Ángeles Hernández Gómez

Puesto

30

Hortalizas

4.500

19.02.1948

Manuel Vizcaíno Rubio

Puesto

24

Frutas

2.000

Isabel Egido Martínez

Puesto

21

Frutas

3.000

Antonio López Giner

Puesto

50

Frutas

3.000

Andrés Sáez López

Puesto

74 y 75

Frutas

4.000

Alfonso Abellán de la Asunción

Puesto

23

Frutas

2.000

Josefa Fito Abellán

Puesto

15

Frutas

3.000

Tomás Ortiz Pastor

Puesto

72

Frutas

3.000

Antonio Fito Abellán

Puesto

16

Frutas

2.000

Carmen Serra Lafuente

Puesto

32

Frutas

3.000

Florinda Martí Alberto

Puesto

52 y 53

Frutas

5.000

Herminia Segura Arráez

Puesto

54

Frutas

3.000

Pascuala Ruano Sánchez

Puesto

14

Frutas

3.000

Isabel Belvis Pastor

Puesto

79

Frutas

3.000

20.05.1948

José García García

Caseta

8 y 9

Ultramarinos

18.000

Manuel Vizcaíno Collado

Caseta

1 y 2

Carnes

18.000

Blas Cerdán Mejías

Puesto

22

Frutas

2.000

Ángel Martínez Vallés

Puesto

18

Frutas

3.000

09.12.1948

Encarnación Navarro Martínez

Puesto

11

Frutas

3.000

Fuente: AHMA.

Carnicería de Pascual López Cuenca (casetas 10 y 11). Foto: El arca de tres llaves.

 

Carnicería de Herminio Coloma Sánchez (caseta 12). Foto: El arca de tres llaves.

 

Carnicería de Pascual González Martínez (casetas 25 y 26). Foto: El arca de tres llaves.

 

Puesto de frutas. Foto: El arca de tres llaves.

 

Puesto de pan. Foto: AHMA.

Fuentes:

Archivo Histórico Municipal de Almansa (AHMA).

MADOZ, P. (1845). Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de Ultramar. Tomo II. Madrid.

ALBERTOS MARTÍNEZ, L. (2016): Almansa, esa desconocida. Almansa: Excmo. Ayuntamiento.

PEREDA HERNÁNDEZ, M. J. (2011): El movimiento obrero en Almansa desde sus orígenes hasta 1939. Albacete. Grupo Altabán S.L.

PEREDA HERNÁNDEZ, M. J. (2013): Almansa desde los Reyes Católicos hasta la Transición. Almansa: Excmo. Ayuntamiento/Torre Grande.

PÉREZ Y RUIZ DE ALARCÓN. J. (1949): Historia de Almansa. Apuntes. Madrid.

BANDOLERISMO EN ALMANSA A MEDIADOS DEL SIGLO XVII

  Por Miguel-Juan Pereda Hernández

 


  Mediado el siglo XVII, las continuas levas para el Ejército real, el incremento de las presiones fiscales y las acciones coercitivas para intentar poner freno al contrabando provocaron un aumento notable del bandolerismo en el sector oriental del corregimiento de Chinchilla-Villena. Muchos vecinos decidieron echarse al monte para no ir a la guerra, no pagar impuestos o continuar con su secular tráfico de mercancías ilegales.

En Almansa, Villena y Yecla, en razón de su condición fronteriza con el reino de Valencia, existían partidas de bandoleros que se dedicaban principalmente a actividades relacionadas con el contrabando de ganado, grano, moneda, tejidos, alhajas, objetos de lujo, etc., en connivencia e incluso, a veces, bajo las órdenes de determinados miembros de las élites locales con cargo en el ayuntamiento. Se trataba pues de una situación muy delicada, en la que la actuación de las milicias concejiles encargadas de mantener el orden en el término municipal dejaba mucho que desear, ya que solía ser habitual que el enfrentarse a bandoleros supusiese hacerlo a amigos o familiares.Para un mejor conocimiento de los hechos, incluimos un listado con los nombres de los protagonistas más destacados.

DRAMATIS PERSONAE

  • Don Juan Duque de Estrada: corregidor de Chinchilla-Villena.
  • Alonso Sánchez Iñíguez: alcalde ordinario del concejo de Almansa por el estado de los labradores desde septiembre de 1644 hasta septiembre de 1646. Acabado su mandato, el corregidor le dio comisión especial para perseguir a los bandoleros.
  • Sebastián González: bandolero vecino de Almansa que fue apresado y ejecutado por Alonso Sánchez sin juicio previo.
  • Alonso Ibáñez: antiguo partidario de Alonso Sánchez que, tras la muerte de Sebastián González, cambió de bando y dirigió el ataque de los bandoleros contra Almansa, el 20 de enero de 1649. Posteriormente, también sería ejecutado por Alonso Sánchez.
  • Míngo Pérez: hombre de Alonso Sánchez detenido por la Justicia almanseña tras el asesinato de Alonso Ibáñez.
  • Antonio Rodríguez y Tomás Cerdán: cabecillas de la partida de 60 bandoleros que sitiaron al corregidor y sus hombres en la Plaza Pública almanseña, con los que éste llegó a un sospechoso acuerdo que muchos calificaron de capitulación. 

1. Comisión a Alonso Sánchez para perseguir a los bandoleros

Entre los años 1646 y 1650 se vivieron en Almansa episodios muy violentos, y uno de sus principales protagonistas fue Alonso Sánchez Íñiguez, alcalde ordinario de la villa por el estado de los labradores desde septiembre de 1644 hasta septiembre de 1645, que fue reelegido y se mantuvo en el cargo hasta septiembre de 1646.

Acabado su periodo de mandato, el corregidor de Chinchilla-Villena, don Juan Duque de Estrada, le dio comisión especial, y en la práctica carta blanca, para perseguir a los bandoleros que pululaban por la comarca, entre los que se contaban varios almanseños: “…Alonso Sánchez fue reelijido alcalde ordinario por pareçer assí conueniente, como está ponderado, y cumplido el año de la vara le dio dicho Don Juan Duque comissión para perseguir vandidos en virtud de la prouatiua que tenía…”.

Se trataba de un recurso que, si bien había sido habitualmente utilizado en el reino de Valencia por los virreyes Rodrigo Ponce de León, duque de Arcos (1642-1645) y Duarte Fernando Álvarez de Toledo, conde de Oropesa (1645-1650), no era una práctica habitual en territorios de la Corona de Castilla: “…el dar estas comisiones era práctica del Reyno de Valençia, seguida en las políticas de los Excelentísimos Señores Duque de Arcos y Conde de Oropesa, Virreyes de aquel Reyno, aprobada en los tiempos de su Gobierno…”.

2.  Muerte de Sebastián González

Alonso Sánchez se rodeó de un grupo de incondicionales y consiguió prender a uno de los líderes de los bandoleros, el almanseño Sebastián González, al que envió preso a Chinchilla, de donde escapó. Sospechando que tarde o temprano el fugado acabaría por acudir furtivamente a su casa, Sánchez y sus hombres la vigilaron hasta lograr hacerse con él cuando intentaba entrar en ella; una vez detenido, llevándole a la cárcel, que se hallaba en la actual calle de La Estrella, le dieron muerte a escopetazos en plena Plaza Pública, testimoniando en los autos que lo habían hecho por resistencia a la autoridad; no obstante, la madre y la esposa del finado declararon que le habían matado a sangre fría: “...siruióle para matar a Sebastián González, si resistiéndosele o no es cosa que no perteneçe a esta defensa el afirmarlo o negarlo; los autos que se fulminaron testifican calificada resistencia, la madre y mujer del muerto afirman que le mataron sin hacer armas...”.

Alegando resistencia a la autoridad, Alonso Sánchez dio muerte a escopetazos a Sebastián González; En opinión de la madre y la esposa del finado, le mataron a sangre fría.

3. La venganza del día de San Sebastián de 1649

Con el fin de vengar la muerte de su jefe, el 20 de enero de 1649, día de San Sebastián y onomástica del difunto, dirigidos por Alonso Ibáñez (un antiguo compañero de Sánchez que había cambiado de bando por discrepancias con su forma de actuar), los bandoleros hicieron una entrada violenta en Almansa, ocasionando la muerte de algunos vecinos e hiriendo a otros: “...la entrada que hiçieron el día que se contaron veinte de el corriente en esta villa Alonso Ybáñez y los que le acompañauan, el escándalo, muertes y heridos y el grande desconsuelo de los beçinos...”.

Acta Capitular del concejo de Almansa de 23 de enero de 1649. AHMA.

El concejo se reunió el sábado 23 de enero. Tras dar cuenta del suceso, se dijo que “...no se pudo ejecutar acción de justicia por defecto de fuerças y no auer acudido los vezinos...” a la llamada de alarma; acto seguido, alcaldes y regidores ordenaron hacer “...vna lista de todos los vezinos ábiles para el manejo de las armas, sacándolos de vn padrón, y se les manifieste notifiquen las armas que tienen, de qualesquier calidad que sean, y a los que no las tubieren se las den...”; se dispuso que los alcaldes visitasen las tiendas y lugares de la villa “...adonde tengan notiçia que ay pólbora, balas y cuerda...”, embargasen las existencias y, en caso de no hallarlas, enviasen a comprarlas al sitio más cercano donde las hubiere.

4. Perdón para los bandoleros almanseños

  Cada vez eran más los almanseños que juzgaban desmesurado “...el proceder de Alonso Sánchez, y que el abuso de su comisión iba abriendo çanjas y tanta calamidad como no se ha visto en esta tierra...”. Informado el corregidor, viajó a Almansa y convocó ayuntamiento general, en el que se trató sobre la conveniencia de despojar a Sánchez de las supuestas atribuciones que le otorgaban la comisión, pues sus desmesuradas acciones “...rubricauan con su sangre las muertes violentas que a la sombra de la comisión se executaban...”
Si bien en un principio el corregidor pareció aceptar la propuesta, continuó favoreciendo a Sánchez con su valimiento, lo que vino a fomentar el odio hacia éste y sus hombres, al constatar que, pese a que sus actuaciones no estaban totalmente dentro de la legalidad, seguía amparado por la Justicia del Corregimiento. Bien reconociendo su error, bien para que las quejas de los almanseños no llegasen al Real Consejo de Castilla, el corregidor propició una paz entre las partes, e incluso parece ser que se llegó a firmar una escritura de concordia y perdón a favor de los bandoleros almanseños que depusiesen las armas.

5. Nuevo ataque contra la villa

Pero a mediados de junio de 1650, Almansa fue nuevamente atacada por una partida de bandoleros. Convencido Alonso Sánchez de que el asalto había contado con apoyos locales por parte de Alonso Ibáñez y sus hombres, fue a buscarle, le atrapó y, sin hacer ningún tipo de diligencias, averiguaciones, pesquisas o autos, le dio muerte en la Plaza Pública; hecho ante el que intervino la Justicia ordinaria de la villa, que mandó prender a Sánchez y los suyos, aunque sólo se pudo apresar a un tal Mingo Pérez, pues los demás pudieron huir hacia Chinchilla para dar cuenta al corregidor: “...cansado ya de humear el fuego del odio, leuantó su mayor llama en Alonso Sánchez, dando muerte a Alonso Ybáñez en la Plaza Pública, a cuyo ruydo acudió la Justicia y prendió a Mingo Pérez, vno de los que le acompañaron en esta vltima maldad...”.

6. Entrada en Almansa del corregidor, Alonso Sánchez y sus hombres

Una semana después, 22 de junio de 1650, hicieron su entrada en Almansa el corregidor don Juan Duque de Estrada, Alonso Sánchez y una guarnición de “...doce hombres armados con charpas y tercerolas, las escopetas largas en la cara, valas en la boca, traje de bandoleros; pisando el sitio que ocho días antes hauía regado con sangre, cuyas manchas aún estauan reçientes...”; su intención no era otra que liberar a Mingo Pérez, que continuaba en prisión por orden de la Justicia local.

El 22 de junio de 1650, entraron en Almansa el corregidor, Alonso Sánchez y 12 hombres fuertemente armados.

7. Los bandoleros sitian la Plaza Pública almanseña

Enterados los bandoleros almanseños de que el corregidor seguía amparando a los que habían dado muerte a sus jefes, enviaron aviso a sus compañeros de Almansa y otras poblaciones vecinas, logrando reunir una partida de unos 60 efectivos, con los que al día siguiente cercaron al corregidor, Alonso Sánchez y sus hombres en la Plaza Pública almanseña.

Los bandoleros sitiaron a las fuerzas del corregidor en la Plaza Pública de Almansa.

8. Acuerdo entre el corregidor y los bandoleros

Ante el asombro de muchos, el corregidor no mostró ningún reparo en entrevistarse a solas varias veces con Antonio Rodríguez y Tomás Cerdán, dos de los más señalados cabecillas de los sitiadores, con los que llegó a un sospechoso acuerdo que muchos calificaron de capitulación: “...capituló con los vandoleros, lo que era indecente a su officio, y que sobre ello dio vna nota a Antón Rodríguez y que les ofrecía lo que quisiesen [...] dicho corregidor se vio con los vandoleros vna y muchas vezes, especialmente con Antonio Rodríguez y Thomás Cerdán, que eran de los principales, y hablaron a solas sin ynteruención de otra persona; y que él lo quiso, siempre fue sospechoso...”.

Los términos de la capitulación contemplaban que Alonso Sánchez y sus compañeros depondrían las armas y se entregarían a la Justicia almanseña, que les garantizaría un juicio justo; a cambio, el corregidor y sus hombres podrían abandonar Almansa y regresar a Chinchilla. De poco valió que las autoridades locales advirtieran al corregidor del peligro que ello suponía para Sánchez y sus partidarios: “...fue aduertido del riesgo en que dejaua a aquellos hombres çercados si los desarmaba no asegurándose bastantemente de sus enemigos, y que cooperaba con el nombre y autoridad del Rey en vna cosa tan fea, pues conocidamente los auían de matar, y nada bastó para que no preualeciese su desacertada confianza...”.

Los bandoleros dieron muerte a Alonso Sánchez.

9. Muerte de Alonso Sánchez y dos de sus hombres

El corregidor convenció a Alonso Sánchez y sus compañeros para que entregasen las armas y, una vez desarmados, ordenó a los alcaldes de Almansa que “...les hechasen grillos...”, para acto seguido marcharse de la Plaza.

Como era de esperar, en cuanto el corregidor y sus hombres hubieron salido de Almansa, los bandidos aprovecharon la ocasión para tomarse la justicia por su mano; entraron en la Plaza a viva fuerza y dieron muerte a Alonso Sánchez y a dos de sus seguidores, sin que las autoridades locales y los 30 vecinos que les asistían fuesen capaces de hacerles frente para evitarlo: “...siendo sesenta los vandoleros, hombres atreuidos, diestros en las armas de fuego que profesan [...] ¿qué hauían de resistir treynta hombres, algunos sin armas, temerosos de Dios y que por sus obligaciones acudieron al lado del Rey arriesgando sus vidas ynútilmente...”.

10. El corregidor acusó a las autoridades almanseñas de omisión

El corregidor acabó acusando a las autoridades almanseñas de omisión, y todos cuantos habían desempeñado oficios de alcalde, regidor y justicia en el concejo de Almansa desde 1646 hasta 1650 fueron sometidos a juicio de residencia y encarcelados.

Hemos tenido noticia de estos sucesos gracias a un fragmento del alegato preparado por el abogado defensor de los acusados, en el que pedía su puesta en libertad, admitiendo la posibilidad de que no hubiesen actuado de forma acertada: “...justamente se prometen los suplicantes ser dados por libres y sin costas (con la considerazión de que son hombres llenos de ymperfecciones los que componen la República y no ángeles que no pueden pecar)...”. No conocemos el fallo del juez, aunque dado que los acusados formaban parte de las élites locales, todo parece indicar que las penas, si las hubo, no fueron muy severas.

11. FUENTES:

Archivo Histórico Municipal de Almansa.

Archivo de la Casa Enríquez de Navarra de Almansa.

FERNANDO VII PASÓ POR ALMANSA EL 6 DE MAYO DE 1814, DOS DÍAS DESPUÉS DE HABER DEROGADO LA CONSTITUCIÓN

 


 

Por Miguel-Juan Pereda Hernández

 

Acabada la Guerra de la Independencia, el 7 de marzo de 1814 Napoleón autorizó el regreso a España de Fernando VII; previamente, el 2 de febrero de dicho año, las Cortes Españolas habían acordado que el monarca no podría ejercer el poder real hasta que no hubiese jurado públicamente la Constitución de 1812. Pero, dispuesto a acabar con ella, el rey dilató su viaje cuanto pudo, con objeto de disponer de tiempo suficiente para asegurarse el máximo apoyo a sus pretensiones. 

El 10 de marzo, Fernando VII aparentó aceptar las condiciones de las Cortes, el 13 salió hacia España y entre el 20 y el 22 cruzó la frontera. Desde mediados de marzo el jefe superior político de la provincia de Murcia y una comisión de la Diputación murciana se hallaban en Almansa, a la espera de conocer el itinerario del monarca. 

Habiendo tenido confirmación de que el viaje real sería a través del reino de Valencia, el 23 de marzo la Diputación Provincial de Murcia publicó un aviso para dar a conocer su acuerdo de trasladarse a Almansa el día 25 “…a fin de felicitar, como es debido a S. M. y prestarle el homenaje de su profundo respeto y tierno amor…”; así como para "...organizar todos los costosos preparativos del tránsito de la comitiva real por el territorio de la antigua provincia de Murcia..." (Fuster Ruiz, 1977).

Por orden de las Cortes, con objeto de encontrarse con el rey y darle la bienvenida, el 29 de marzo salieron de Madrid con destino a Valencia el presidente del Consejo de Regencia (cardenal don Luis María de Borbón) y el secretario interino de Estado, cuyo itinerario, así como el que habría de recorrer el monarca desde Valencia hasta Madrid, fueron hechos públicos al día siguiente; evidentemente ambos pasaban por Almansa.

Mientras tanto, Fernando VII había proseguido su viaje por Gerona, Tarragona y Reus, desde donde desobedeciendo las órdenes de las Cortes partió hacia Zaragoza. El 12 de abril, hallándose en Daroca, 69 diputados partidarios del absolutismo redactaron en Madrid un documento que sería conocido como el Manifiesto de los Persas, en el que pedían la disolución de las Cortes y la nulidad de los decretos emanados de las mismas entre 1810 y 1814. A este respecto hemos de decir que dicho documento no fue firmado por ninguno de los cuatro diputados de la provincia de Murcia ni los cuatro de la de La Mancha, aunque sí por los cuatro de la de Cuenca[1].

El 15 de abril el rey estaba en Segorbe y el 16 hizo su entrada en Valencia acompañado por el presidente del Consejo de Regencia, que había salido hasta Puzol para recibirle. Bien en Puzol, bien en Valencia, Fernando VII recibió un ejemplar de la Constitución, que no juró, y también el Manifiesto de los Persas, en el que 69 diputados le pedían la convocatoria de Cortes al modo tradicional y la restauración del absolutismo.

En Valencia Fernando VII fue aclamado por las masas que, como en otros lugares de su itinerario, desengancharon los caballos de tiro para arrastrar a viva fuerza la carroza real; de ahí el grito ¡Vivan las cadenas! La nobleza valenciana, una delegación de obispos y el clero pidieron al rey que restaurase el absolutismo, e incluso se dice que el marqués de Dos Aguas le ofreció dos millones de reales para financiar una campaña militar si fuere necesario. El cabildo catedralicio le pidió el restablecimiento de la Inquisición.

A resultas de los sermones del clero y el dinero repartido por la nobleza, el 2 de mayo Valencia se amotinó contra la Constitución, y en varias ciudades españolas la muchedumbre rompió las placas que rotulaban las plazas con su nombre, para sustituirlas por otras con el del monarca. Así culminó la conspiración y el 4 de mayo, una vez que Fernando VII se vio con suficientes apoyos, firmó secretamente el manifiesto que abolía el régimen constitucional, documento que no sería publicado hasta el 12 de mayo.

Dos días después, el 6 de mayo de 1814, coincidiendo con la festividad de Nuestra Señora de Belén, patrona de la ciudad, Fernando VII llegó a Almansa, donde fue agasajado por las élites de la nobleza y clero locales (que ansiaban recuperar sus prebendas y cargos perpetuos), así como por las autoridades constitucionales de la provincia, diputación y ayuntamiento, que barruntaban los manejos del monarca.

El golpe de estado se consumó en la madrugada del 11 de mayo con la disolución de las Cortes y la detención de los miembros de la regencia, ministros y partidarios de la soberanía nacional. El 12, la Gaceta de Madrid publicó el manifiesto real que ponía fin a la Constitución de 1812. La mañana del viernes 13 de mayo de 1814, Fernando VII hizo su entrada en Madrid. Con él regresaron a España el absolutismo y la Inquisición.

 

https://www.boe.es/datos/pdfs/BOE/1814/070/A00515-00521.pdf

 
FUENTES:
Biblioteca Digital Hispánica. Biblioteca Nacional de España.
Fuster Ruiz, F. 1977: "El alcalde que obligó a Fernando VII a dormir en Albacete (1814)". Al-Basit, núm. 4. Albacete. Instituto de Estudios Albacetenses.

[1] La provincia de Albacete no sería creada hasta 1833, formada de nuevo cuño con ciudades, villas y lugares que hasta entonces habían pertenecido a las provincias de Murcia, La Mancha y Cuenca.