BANDOLERISMO EN ALMANSA A MEDIADOS DEL SIGLO XVII

  Por Miguel-Juan Pereda Hernández

 


  Mediado el siglo XVII, las continuas levas para el Ejército real, el incremento de las presiones fiscales y las acciones coercitivas para intentar poner freno al contrabando provocaron un aumento notable del bandolerismo en el sector oriental del corregimiento de Chinchilla-Villena. Muchos vecinos decidieron echarse al monte para no ir a la guerra, no pagar impuestos o continuar con su secular tráfico de mercancías ilegales.

En Almansa, Villena y Yecla, en razón de su condición fronteriza con el reino de Valencia, existían partidas de bandoleros que se dedicaban principalmente a actividades relacionadas con el contrabando de ganado, grano, moneda, tejidos, alhajas, objetos de lujo, etc., en connivencia e incluso, a veces, bajo las órdenes de determinados miembros de las élites locales con cargo en el ayuntamiento. Se trataba pues de una situación muy delicada, en la que la actuación de las milicias concejiles encargadas de mantener el orden en el término municipal dejaba mucho que desear, ya que solía ser habitual que el enfrentarse a bandoleros supusiese hacerlo a amigos o familiares.Para un mejor conocimiento de los hechos, incluimos un listado con los nombres de los protagonistas más destacados.

DRAMATIS PERSONAE

  • Don Juan Duque de Estrada: corregidor de Chinchilla-Villena.
  • Alonso Sánchez Iñíguez: alcalde ordinario del concejo de Almansa por el estado de los labradores desde septiembre de 1644 hasta septiembre de 1646. Acabado su mandato, el corregidor le dio comisión especial para perseguir a los bandoleros.
  • Sebastián González: bandolero vecino de Almansa que fue apresado y ejecutado por Alonso Sánchez sin juicio previo.
  • Alonso Ibáñez: antiguo partidario de Alonso Sánchez que, tras la muerte de Sebastián González, cambió de bando y dirigió el ataque de los bandoleros contra Almansa, el 20 de enero de 1649. Posteriormente, también sería ejecutado por Alonso Sánchez.
  • Míngo Pérez: hombre de Alonso Sánchez detenido por la Justicia almanseña tras el asesinato de Alonso Ibáñez.
  • Antonio Rodríguez y Tomás Cerdán: cabecillas de la partida de 60 bandoleros que sitiaron al corregidor y sus hombres en la Plaza Pública almanseña, con los que éste llegó a un sospechoso acuerdo que muchos calificaron de capitulación. 

1. Comisión a Alonso Sánchez para perseguir a los bandoleros

Entre los años 1646 y 1650 se vivieron en Almansa episodios muy violentos, y uno de sus principales protagonistas fue Alonso Sánchez Íñiguez, alcalde ordinario de la villa por el estado de los labradores desde septiembre de 1644 hasta septiembre de 1645, que fue reelegido y se mantuvo en el cargo hasta septiembre de 1646.

Acabado su periodo de mandato, el corregidor de Chinchilla-Villena, don Juan Duque de Estrada, le dio comisión especial, y en la práctica carta blanca, para perseguir a los bandoleros que pululaban por la comarca, entre los que se contaban varios almanseños: “…Alonso Sánchez fue reelijido alcalde ordinario por pareçer assí conueniente, como está ponderado, y cumplido el año de la vara le dio dicho Don Juan Duque comissión para perseguir vandidos en virtud de la prouatiua que tenía…”.

Se trataba de un recurso que, si bien había sido habitualmente utilizado en el reino de Valencia por los virreyes Rodrigo Ponce de León, duque de Arcos (1642-1645) y Duarte Fernando Álvarez de Toledo, conde de Oropesa (1645-1650), no era una práctica habitual en territorios de la Corona de Castilla: “…el dar estas comisiones era práctica del Reyno de Valençia, seguida en las políticas de los Excelentísimos Señores Duque de Arcos y Conde de Oropesa, Virreyes de aquel Reyno, aprobada en los tiempos de su Gobierno…”.

2.  Muerte de Sebastián González

Alonso Sánchez se rodeó de un grupo de incondicionales y consiguió prender a uno de los líderes de los bandoleros, el almanseño Sebastián González, al que envió preso a Chinchilla, de donde escapó. Sospechando que tarde o temprano el fugado acabaría por acudir furtivamente a su casa, Sánchez y sus hombres la vigilaron hasta lograr hacerse con él cuando intentaba entrar en ella; una vez detenido, llevándole a la cárcel, que se hallaba en la actual calle de La Estrella, le dieron muerte a escopetazos en plena Plaza Pública, testimoniando en los autos que lo habían hecho por resistencia a la autoridad; no obstante, la madre y la esposa del finado declararon que le habían matado a sangre fría: “...siruióle para matar a Sebastián González, si resistiéndosele o no es cosa que no perteneçe a esta defensa el afirmarlo o negarlo; los autos que se fulminaron testifican calificada resistencia, la madre y mujer del muerto afirman que le mataron sin hacer armas...”.

Alegando resistencia a la autoridad, Alonso Sánchez dio muerte a escopetazos a Sebastián González; En opinión de la madre y la esposa del finado, le mataron a sangre fría.

3. La venganza del día de San Sebastián de 1649

Con el fin de vengar la muerte de su jefe, el 20 de enero de 1649, día de San Sebastián y onomástica del difunto, dirigidos por Alonso Ibáñez (un antiguo compañero de Sánchez que había cambiado de bando por discrepancias con su forma de actuar), los bandoleros hicieron una entrada violenta en Almansa, ocasionando la muerte de algunos vecinos e hiriendo a otros: “...la entrada que hiçieron el día que se contaron veinte de el corriente en esta villa Alonso Ybáñez y los que le acompañauan, el escándalo, muertes y heridos y el grande desconsuelo de los beçinos...”.

Acta Capitular del concejo de Almansa de 23 de enero de 1649. AHMA.

El concejo se reunió el sábado 23 de enero. Tras dar cuenta del suceso, se dijo que “...no se pudo ejecutar acción de justicia por defecto de fuerças y no auer acudido los vezinos...” a la llamada de alarma; acto seguido, alcaldes y regidores ordenaron hacer “...vna lista de todos los vezinos ábiles para el manejo de las armas, sacándolos de vn padrón, y se les manifieste notifiquen las armas que tienen, de qualesquier calidad que sean, y a los que no las tubieren se las den...”; se dispuso que los alcaldes visitasen las tiendas y lugares de la villa “...adonde tengan notiçia que ay pólbora, balas y cuerda...”, embargasen las existencias y, en caso de no hallarlas, enviasen a comprarlas al sitio más cercano donde las hubiere.

4. Perdón para los bandoleros almanseños

  Cada vez eran más los almanseños que juzgaban desmesurado “...el proceder de Alonso Sánchez, y que el abuso de su comisión iba abriendo çanjas y tanta calamidad como no se ha visto en esta tierra...”. Informado el corregidor, viajó a Almansa y convocó ayuntamiento general, en el que se trató sobre la conveniencia de despojar a Sánchez de las supuestas atribuciones que le otorgaban la comisión, pues sus desmesuradas acciones “...rubricauan con su sangre las muertes violentas que a la sombra de la comisión se executaban...”
Si bien en un principio el corregidor pareció aceptar la propuesta, continuó favoreciendo a Sánchez con su valimiento, lo que vino a fomentar el odio hacia éste y sus hombres, al constatar que, pese a que sus actuaciones no estaban totalmente dentro de la legalidad, seguía amparado por la Justicia del Corregimiento. Bien reconociendo su error, bien para que las quejas de los almanseños no llegasen al Real Consejo de Castilla, el corregidor propició una paz entre las partes, e incluso parece ser que se llegó a firmar una escritura de concordia y perdón a favor de los bandoleros almanseños que depusiesen las armas.

5. Nuevo ataque contra la villa

Pero a mediados de junio de 1650, Almansa fue nuevamente atacada por una partida de bandoleros. Convencido Alonso Sánchez de que el asalto había contado con apoyos locales por parte de Alonso Ibáñez y sus hombres, fue a buscarle, le atrapó y, sin hacer ningún tipo de diligencias, averiguaciones, pesquisas o autos, le dio muerte en la Plaza Pública; hecho ante el que intervino la Justicia ordinaria de la villa, que mandó prender a Sánchez y los suyos, aunque sólo se pudo apresar a un tal Mingo Pérez, pues los demás pudieron huir hacia Chinchilla para dar cuenta al corregidor: “...cansado ya de humear el fuego del odio, leuantó su mayor llama en Alonso Sánchez, dando muerte a Alonso Ybáñez en la Plaza Pública, a cuyo ruydo acudió la Justicia y prendió a Mingo Pérez, vno de los que le acompañaron en esta vltima maldad...”.

6. Entrada en Almansa del corregidor, Alonso Sánchez y sus hombres

Una semana después, 22 de junio de 1650, hicieron su entrada en Almansa el corregidor don Juan Duque de Estrada, Alonso Sánchez y una guarnición de “...doce hombres armados con charpas y tercerolas, las escopetas largas en la cara, valas en la boca, traje de bandoleros; pisando el sitio que ocho días antes hauía regado con sangre, cuyas manchas aún estauan reçientes...”; su intención no era otra que liberar a Mingo Pérez, que continuaba en prisión por orden de la Justicia local.

El 22 de junio de 1650, entraron en Almansa el corregidor, Alonso Sánchez y 12 hombres fuertemente armados.

7. Los bandoleros sitian la Plaza Pública almanseña

Enterados los bandoleros almanseños de que el corregidor seguía amparando a los que habían dado muerte a sus jefes, enviaron aviso a sus compañeros de Almansa y otras poblaciones vecinas, logrando reunir una partida de unos 60 efectivos, con los que al día siguiente cercaron al corregidor, Alonso Sánchez y sus hombres en la Plaza Pública almanseña.

Los bandoleros sitiaron a las fuerzas del corregidor en la Plaza Pública de Almansa.

8. Acuerdo entre el corregidor y los bandoleros

Ante el asombro de muchos, el corregidor no mostró ningún reparo en entrevistarse a solas varias veces con Antonio Rodríguez y Tomás Cerdán, dos de los más señalados cabecillas de los sitiadores, con los que llegó a un sospechoso acuerdo que muchos calificaron de capitulación: “...capituló con los vandoleros, lo que era indecente a su officio, y que sobre ello dio vna nota a Antón Rodríguez y que les ofrecía lo que quisiesen [...] dicho corregidor se vio con los vandoleros vna y muchas vezes, especialmente con Antonio Rodríguez y Thomás Cerdán, que eran de los principales, y hablaron a solas sin ynteruención de otra persona; y que él lo quiso, siempre fue sospechoso...”.

Los términos de la capitulación contemplaban que Alonso Sánchez y sus compañeros depondrían las armas y se entregarían a la Justicia almanseña, que les garantizaría un juicio justo; a cambio, el corregidor y sus hombres podrían abandonar Almansa y regresar a Chinchilla. De poco valió que las autoridades locales advirtieran al corregidor del peligro que ello suponía para Sánchez y sus partidarios: “...fue aduertido del riesgo en que dejaua a aquellos hombres çercados si los desarmaba no asegurándose bastantemente de sus enemigos, y que cooperaba con el nombre y autoridad del Rey en vna cosa tan fea, pues conocidamente los auían de matar, y nada bastó para que no preualeciese su desacertada confianza...”.

Los bandoleros dieron muerte a Alonso Sánchez.

9. Muerte de Alonso Sánchez y dos de sus hombres

El corregidor convenció a Alonso Sánchez y sus compañeros para que entregasen las armas y, una vez desarmados, ordenó a los alcaldes de Almansa que “...les hechasen grillos...”, para acto seguido marcharse de la Plaza.

Como era de esperar, en cuanto el corregidor y sus hombres hubieron salido de Almansa, los bandidos aprovecharon la ocasión para tomarse la justicia por su mano; entraron en la Plaza a viva fuerza y dieron muerte a Alonso Sánchez y a dos de sus seguidores, sin que las autoridades locales y los 30 vecinos que les asistían fuesen capaces de hacerles frente para evitarlo: “...siendo sesenta los vandoleros, hombres atreuidos, diestros en las armas de fuego que profesan [...] ¿qué hauían de resistir treynta hombres, algunos sin armas, temerosos de Dios y que por sus obligaciones acudieron al lado del Rey arriesgando sus vidas ynútilmente...”.

10. El corregidor acusó a las autoridades almanseñas de omisión

El corregidor acabó acusando a las autoridades almanseñas de omisión, y todos cuantos habían desempeñado oficios de alcalde, regidor y justicia en el concejo de Almansa desde 1646 hasta 1650 fueron sometidos a juicio de residencia y encarcelados.

Hemos tenido noticia de estos sucesos gracias a un fragmento del alegato preparado por el abogado defensor de los acusados, en el que pedía su puesta en libertad, admitiendo la posibilidad de que no hubiesen actuado de forma acertada: “...justamente se prometen los suplicantes ser dados por libres y sin costas (con la considerazión de que son hombres llenos de ymperfecciones los que componen la República y no ángeles que no pueden pecar)...”. No conocemos el fallo del juez, aunque dado que los acusados formaban parte de las élites locales, todo parece indicar que las penas, si las hubo, no fueron muy severas.

11. FUENTES:

Archivo Histórico Municipal de Almansa.

Archivo de la Casa Enríquez de Navarra de Almansa.

FERNANDO VII PASÓ POR ALMANSA EL 6 DE MAYO DE 1814, DOS DÍAS DESPUÉS DE HABER DEROGADO LA CONSTITUCIÓN

 


 

Por Miguel-Juan Pereda Hernández

 

Acabada la Guerra de la Independencia, el 7 de marzo de 1814 Napoleón autorizó el regreso a España de Fernando VII; previamente, el 2 de febrero de dicho año, las Cortes Españolas habían acordado que el monarca no podría ejercer el poder real hasta que no hubiese jurado públicamente la Constitución de 1812. Pero, dispuesto a acabar con ella, el rey dilató su viaje cuanto pudo, con objeto de disponer de tiempo suficiente para asegurarse el máximo apoyo a sus pretensiones. 

El 10 de marzo, Fernando VII aparentó aceptar las condiciones de las Cortes, el 13 salió hacia España y entre el 20 y el 22 cruzó la frontera. Desde mediados de marzo el jefe superior político de la provincia de Murcia y una comisión de la Diputación murciana se hallaban en Almansa, a la espera de conocer el itinerario del monarca. 

Habiendo tenido confirmación de que el viaje real sería a través del reino de Valencia, el 23 de marzo la Diputación Provincial de Murcia publicó un aviso para dar a conocer su acuerdo de trasladarse a Almansa el día 25 “…a fin de felicitar, como es debido a S. M. y prestarle el homenaje de su profundo respeto y tierno amor…”; así como para "...organizar todos los costosos preparativos del tránsito de la comitiva real por el territorio de la antigua provincia de Murcia..." (Fuster Ruiz, 1977).

Por orden de las Cortes, con objeto de encontrarse con el rey y darle la bienvenida, el 29 de marzo salieron de Madrid con destino a Valencia el presidente del Consejo de Regencia (cardenal don Luis María de Borbón) y el secretario interino de Estado, cuyo itinerario, así como el que habría de recorrer el monarca desde Valencia hasta Madrid, fueron hechos públicos al día siguiente; evidentemente ambos pasaban por Almansa.

Mientras tanto, Fernando VII había proseguido su viaje por Gerona, Tarragona y Reus, desde donde desobedeciendo las órdenes de las Cortes partió hacia Zaragoza. El 12 de abril, hallándose en Daroca, 69 diputados partidarios del absolutismo redactaron en Madrid un documento que sería conocido como el Manifiesto de los Persas, en el que pedían la disolución de las Cortes y la nulidad de los decretos emanados de las mismas entre 1810 y 1814. A este respecto hemos de decir que dicho documento no fue firmado por ninguno de los cuatro diputados de la provincia de Murcia ni los cuatro de la de La Mancha, aunque sí por los cuatro de la de Cuenca[1].

El 15 de abril el rey estaba en Segorbe y el 16 hizo su entrada en Valencia acompañado por el presidente del Consejo de Regencia, que había salido hasta Puzol para recibirle. Bien en Puzol, bien en Valencia, Fernando VII recibió un ejemplar de la Constitución, que no juró, y también el Manifiesto de los Persas, en el que 69 diputados le pedían la convocatoria de Cortes al modo tradicional y la restauración del absolutismo.

En Valencia Fernando VII fue aclamado por las masas que, como en otros lugares de su itinerario, desengancharon los caballos de tiro para arrastrar a viva fuerza la carroza real; de ahí el grito ¡Vivan las cadenas! La nobleza valenciana, una delegación de obispos y el clero pidieron al rey que restaurase el absolutismo, e incluso se dice que el marqués de Dos Aguas le ofreció dos millones de reales para financiar una campaña militar si fuere necesario. El cabildo catedralicio le pidió el restablecimiento de la Inquisición.

A resultas de los sermones del clero y el dinero repartido por la nobleza, el 2 de mayo Valencia se amotinó contra la Constitución, y en varias ciudades españolas la muchedumbre rompió las placas que rotulaban las plazas con su nombre, para sustituirlas por otras con el del monarca. Así culminó la conspiración y el 4 de mayo, una vez que Fernando VII se vio con suficientes apoyos, firmó secretamente el manifiesto que abolía el régimen constitucional, documento que no sería publicado hasta el 12 de mayo.

Dos días después, el 6 de mayo de 1814, coincidiendo con la festividad de Nuestra Señora de Belén, patrona de la ciudad, Fernando VII llegó a Almansa, donde fue agasajado por las élites de la nobleza y clero locales (que ansiaban recuperar sus prebendas y cargos perpetuos), así como por las autoridades constitucionales de la provincia, diputación y ayuntamiento, que barruntaban los manejos del monarca.

El golpe de estado se consumó en la madrugada del 11 de mayo con la disolución de las Cortes y la detención de los miembros de la regencia, ministros y partidarios de la soberanía nacional. El 12, la Gaceta de Madrid publicó el manifiesto real que ponía fin a la Constitución de 1812. La mañana del viernes 13 de mayo de 1814, Fernando VII hizo su entrada en Madrid. Con él regresaron a España el absolutismo y la Inquisición.

 

https://www.boe.es/datos/pdfs/BOE/1814/070/A00515-00521.pdf

 
FUENTES:
Biblioteca Digital Hispánica. Biblioteca Nacional de España.
Fuster Ruiz, F. 1977: "El alcalde que obligó a Fernando VII a dormir en Albacete (1814)". Al-Basit, núm. 4. Albacete. Instituto de Estudios Albacetenses.

[1] La provincia de Albacete no sería creada hasta 1833, formada de nuevo cuño con ciudades, villas y lugares que hasta entonces habían pertenecido a las provincias de Murcia, La Mancha y Cuenca.

ALMANSA JURA LA CONSTITUCIÓN DE 1812


Por Miguel-Juan Pereda Hernández

Durante la Guerra de la Independencia (1808-1814), con objeto de organizar la lucha contra los franceses y llenar el vacío de poder existente, surgieron unas Juntas Locales y Regionales de Defensa que quedaron bajo la dirección de la Junta Suprema Central.
Cortes Constituyentes
Por Decreto de 22 de mayo de 1809, fueron convocadas Cortes Extraordinarias, encargadas de elaborar una Constitución. En 1810, el Consejo de Regencia que vino a sustituir a la Junta Suprema Central estableció la sede de las Cortes Constituyentes en la Isla de León (San Fernando, Cádiz), donde comenzaron las sesiones el 24 de septiembre de 1810. Almansa, que formaba parte de la provincia y reino de Murcia, estuvo representada en ellas por los siguientes diputados:
  • Juan Sánchez Andújar, cura de Sax, cuya acta de diputado fue revocada en 1811.
  • José María Rocafull Vera, de Lorca, jefe de las milicias de Lorca, alcaide de la Real Cárcel de Murcia, vicepresidente de las Cortes y miembro de la Comisión de Hacienda (firmante de la Constitución).
  • Isidoro Martínez Fortún, de Cartagena, abogado, participante en los debates sobre los señoríos (firmante de la Constitución).
  • Vicente Cano Manuel, de Chinchilla, regente de la Real Audiencia de Valencia, liberal, presidente de las Cortes entre el 24 de abril y el 23 de mayo de 1811.
  • Pedro González de Llamas, teniente general de los Reales Ejércitos, miembro del Consejo Supremo de Guerra, absolutista y miembro de la Comisión de Premios (firmante de la Constitución).
  • Alfonso Rovira Gálvez, canónigo de la catedral de Cartagena y miembro de la Comisión Eclesiástica (firmante de la Constitución).
  • Simón López García, sacerdote del Oratorio de San Felipe Neri, absolutista (firmante de la Constitución).
  • Nicolás Martínez Fortún, de Cartagena, propietario, participante en el debate sobre la soberanía nacional (firmante de la Constitución).
  • Leonardo Hidalgo, presbítero de la catedral de Murcia fallecido en 1811.
  • Francisco Álvarez de Toledo, marqués de Villafranca y de los Vélez, duque de Medina-Sidonia, Grande de España, mariscal de campo de los Reales Ejércitos, comandante general y gobernador del reino de Murcia (firmante de la Constitución).
La Constitución de 1812. Promulgación y juramento
Fue promulgada el 19 de marzo de 1812. Su entrada en vigor significó el fin de la Inquisición y la creación de un nuevo sistema político basado en el principio de la soberanía nacional, con la monarquía como forma de gobierno, pero con división de poderes; además, quedaron reconocidos derechos fundamentales como la libertad de expresión e imprenta, la igualdad jurídica, la inviolabilidad de domicilio, etc.
La promulgación de la Constitución de 1812, obra de Salvador Viniegra (Museo de las Cortes de Cádiz).
   Posteriormente, por Decreto de 22 de mayo de 1812, se ordenó que la Constitución fuese jurada por el clero y el pueblo de la nación española: “…Las Cortes generales y extraordinarias decretan: Que el clero y el pueblo presten a una voz y sin preferencia alguna, como se ha practicado en la Isla de León, el juramento de guardar la Constitución política de la Monarquía española…”. En consecuencia, a lo largo de aquel verano, prácticamente en todas las localidades del país se llevaron a cabo ceremonias y actos de juramento muy parecidos; tras la lectura del texto constitucional, se entraba en la iglesia, donde las autoridades civiles, eclesiásticas y militares procedían a prestar juramento.
Almansa  jura la Constitución
En el caso particular de Almansa, ello tuvo lugar el miércoles 29 de julio de 1812 en las Salas Consistoriales, y el domingo 2 de agosto en la iglesia parroquial de Santa María de la Asunción:
“…se hizo presente haver recivido por el correo ordinario la Nueva Constitución Española sancionada por las Cortes Generales Extraordinarias del Reyno, y en su consecuencia acordaron: Se guarde, cumpla y execute según y en la misma se previene: Señalando para su aplicación el día de mañana veinte y nuebe en las Salas Consistoriales, dando principio a las nuebe de ella: lo que se hará saver al público por medio de Bando para su inteligencia; como también que en el Domingo próximo se celebrará en esta Parroquial una Misa Solemne en acción de gracias con todo lo demás que se expresa en la insinuada Nueba constitución…”.


    Reunidas en sesión de 30 de septiembre de 1812, fueron presentados ante las Cortes testimonios del juramento constitucional llevado a cabo por determinadas corporaciones municipales, como las de Almansa, Chinchilla, Yecla, Hellín, Jumilla, Lorca, Ontur, Tobarra...

Ayuntamientos Constitucionales
De todos los cambios políticos introducidos por la Constitución de 1812, el que antes se dejó sentir a nivel local fue el del establecimiento de una nueva forma de constituir el Ayuntamiento, basada en la elección de sus cargos. En virtud del Decreto de 23 de mayo de 1812 se abandonó la tradicional nominación de Concejo, Justicia y Regimiento para adoptar la de Ayuntamiento; en el caso de Almansa (por tener entre 1.000 y 4.000 vecinos o cabezas de familia) su Ayuntamiento estaría formado por dos alcaldes, ocho regidores y dos procuradores síndicos, elegidos mediante un procedimiento electoral indirecto; en un día festivo del mes de diciembre, todos los vecinos que se hallaren en el ejercicio de sus derechos de ciudadano se reunirían para elegir a 17 de ellos, que se constituirían en Junta de electores, los cuales, presididos por el jefe político, el alcalde, o el regidor más antiguo, se volverían a juntar otro día festivo del mismo mes para designar, de entre ellos, a los componentes del nuevo Ayuntamiento, no pudiendo disolverse hasta haber concluido la elección.
Por Decreto de 10 de julio de 1812 se ordenó el cese de los regidores perpetuos y demás oficios comprados a la Corona, aunque los afectados podrían ser nombrados en la siguiente elección para proveer los cargos de los nuevos Ayuntamientos. Los requisitos exigidos para ser alcalde, regidor o procurador síndico eran: ser ciudadano mayor de 25 años con al menos cinco de vecindad y residencia en la localidad, y no ser empleado de la Administración nombrado por el Rey, a excepción de los que sirviesen en la Milicia Nacional. Dichos cargos públicos eran irrenunciables. En el caso de Almansa, el cabildo de 26 de noviembre de 1812 todavía estaba presidido por un “…Alcalde primero Ordinario por Su Magestad…”, pero el 3 de diciembre del mismo año ya figuraba al frente del mismo un “…Alcalde primero Constitucional…”.
Derogación de la Constitución y extinción de los Ayuntamientos Constitucionales
Pero aquella experiencia sería breve; en palabras de Santos Juliá, en España se dieron “…un liberalismo temprano y una democracia tardía…”. Muy pronto los absolutistas acabaron con aquel primer atisbo de democracia. El regreso desde Francia de Fernando VII trajo consigo la derogación de la Constitución y la reintroducción del absolutismo y la Inquisición, tras la firma del Decreto de 4 de mayo de 1814.
Por real cédula de 30 de julio de dicho año se ordenó la extinción de los Ayuntamientos Constitucionales y su restablecimiento a la planta y forma que tenían en 1808. En definitiva, la administración de los municipios volvió a manos de los regidores perpetuos, poseedores de unos títulos y cargos que, desde siglos atrás, venían comprando sus familias a la Corona. En Almansa, el cabildo de 16 de mayo de 1814 era presidido por un “…Alcalde primero Constitucional…”, que el 31 del mismo mes se titulaba “…Alcalde primero Real ordinario…”.
Nuevo juramento de la Constitución
Durante el Trienio Liberal (1820-1823) se volvió a la senda constitucional. Tras el triunfo del pronunciamiento militar del teniente coronel Rafael del Riego, el 8 de marzo de 1820 Fernando VII se vio obligado a jurar la Constitución a regañadientes. El 17 del mismo mes, en virtud de las órdenes recibidas, el Consistorio almanseño puso en marcha el proceso para llevar a cabo la elección de Ayuntamiento y alcaldes constitucionales, a la vez que ordenó publicar un bando para hacer saber a los vecinos que, el domingo 19 de marzo de 1820, la Corporación Municipal volvería a jurar la Constitución de 1812 en la iglesia de Santa María de la Asunción:
“…se dio cuenta de la orden del Señor Xefe Superior Político Ynterino, su fecha trece de Marzo, en la que inserta el Real Decreto por el cual se previene que para que el Sistema Constitucional que Su Magestad ha adoptado y jurado tenga la marcha rápida y uniforme que corresponde, se hagan inmediatamente las elecciones de Alcaldes y Ayuntamientos Constitucionales con arreglo en todo a lo prevenido en la Constitución Política Sancionada en Cádiz, y dos decretos que de ella emanan y arreglan el modo y forma de verificar dichas elecciones, remitiendo testimonio al dicho Señor Xefe de haverlo executado; como también de haver jurado solemnemente la Constitución […] y enterado de todo acordó: Se publique en el día de mañana, y hora de las diez de su mañana, en el Balcón Principal de las Salas Consistoriales; y al día siguiente Domingo pase la Corporación a jurarla en la única Yglesia Parroquial, citando al Pueblo por medio de Bando y edicto público…”.
Retorno al absolutismo
Pero Fernando VII no cesó en sus intrigas y felonías hasta conseguir que, gracias a una intervención militar extrajera, en abril de 1823 el absolutismo y la Inquisición fuesen restablecidos. Ello dio inicio a otra oscura etapa de la Historia de España, la denominada Década Ominosa (1823-1833), durante la cual buena parte de la intelectualidad del país se vio obligada a exiliarse, y los constitucionalistas que se quedaron fueron sometidos a un proceso de depuración, a resultas del cual muchos fueron marginados, encarcelados o ajusticiados, incluido el legendario Rafael del Riego, que murió ahorcado el 7 de noviembre de 1823 en la Plaza de la Cebada de Madrid.
  Tampoco en Almansa se libraron de medidas represivas quienes, durante el Trienio Liberal, formaron parte de sus Ayuntamientos Constitucionales, que fueron calificados de revolucionarios y sus Actas enviadas a Murcia para su revisión, con objeto de llevar a cabo una depuración de las responsabilidades a que hubiere lugar:“…los [cabildos] celebrados por el llamado Ayuntamiento Constitucional se an quedado en la Capital de Murcia, en poder del Señor Yntendente de Policía en virtud de orden; como también los Libros Capitulares de los años 1821 y 1822, como pertenecientes al Govierno rebolucionario…”.

LA AGRUPACIÓN SOCIALISTA DE ALMANSA EN LOS ORÍGENES DE LA FEDERACIÓN SOCIALISTA VALENCIANA



Por Miguel-Juan Pereda Hernández
 
Casa del Pueblo de Almansa. Foto: Almansa. Imágenes de un pasado. I.E.A.
La Agrupación Socialista de Almansa, creada en septiembre de 1904, fue una de las diez organizaciones representadas en el Congreso Constituyente de la Federación Socialista de la Región Valenciana, celebrado en Valencia en julio de 1905. Los siguientes Congresos de dicha Federación tendrían lugar en Elche (1906), Alcoy (1908), Villena (1910) y Almansa (1913).
Agrupaciones asistentes al Congreso Constituyente de la Federación Socialista de la Región Valenciana
PROVINCIA
AGRUPACIÓN SOCIALISTA DE
Valencia
Valencia
Játiva
Pueblo Nuevo del Mar (El Cabanyal)
Alicante
Alicante
Elche
Crevillente
Alcoy
Castellón
Castellón de la Plana
Vall de Uxó
Albacete
Almansa
Fuente: El Socialista; 11.08.1905.
I CONGRESO DE LA FEDERACIÓN SOCIALISTA DE LA REGIÓN VALENCIANA
Tuvo lugar en Valencia, durante los días 23 y 24 de julio de 1905. La Agrupación almanseña estuvo representada por Juan Sellés, uno de los fundadores de la Agrupación Socialista de Alicante, a la que asimismo representaba. También asistieron delegados de tres agrupaciones valencianas, cuatro alicantinas y dos castellonenses. En sus sesiones se tomaron los siguientes acuerdos:
·         Aprobación de un proyecto de reglamento.
·         Cada agrupación federada contribuiría con una cuota de seis céntimos mensuales por afiliado.
·         El Comité Federal residiría en Alicante.
·         El siguiente Congreso Federal se celebraría en Elche.
·         Se recabaría el apoyo necesario del Comité Nacional del Partido Socialista, con el fin de emprender una campaña de propaganda por la región.
·         Nombramiento del primer Comité Federal. (El Socialista; 11.08.1905).
II CONGRESO DE LA FEDERACIÓN SOCIALISTA DE LA REGIÓN VALENCIANA
Se celebró en Elche los días 24 y 25 de abril de 1906. Asistieron delegados de las agrupaciones de Valencia, Alcoy, Játiva, Crevillente, Elche y Alicante, así como de las juventudes de Elche y Alicante. Los socialistas almanseños no estuvieron representados. Se trataron asuntos relativos a la organización de la región, la convocatoria de actos de propaganda y la creación de un órgano oficial de prensa, punto este último que quedó aplazado para el siguiente Congreso, a celebrar en Alcoy. El Comité Regional residiría en Elche (El Liberal; 25.05.1906. La Correspondencia de Alicante; 26.05.1906. El Socialista; 01 y 08.06.1906).
III CONGRESO DE LA FEDERACIÓN SOCIALISTA DE LA REGIÓN VALENCIANA
Tuvo lugar en Alcoy entre los días 24 y 26 de abril de 1908. Se celebraron cuatro sesiones, a las que asistieron como delegados José Vives y Juan Barceló, por el Comité Regional; Miguel Bordonado, por la Agrupación de Elche; Carlos Díaz, por la de Játiva; Mateo Díaz Navarro, por la de Villena; José Moreno, por la de Gandía; Francisco Sanchis, por la de Valencia; José Lorite, por la de Almansa; Monserrate Valero, por la de Alicante, y Juan Ortiz, Rafael Laliga, Francisco Masiá, Jorge Miró y José María Ferrer, por la de Alcoy. No enviaron representantes las agrupaciones de Castellón de la Plana y Crevillente.
Los asistentes aprobaron la conducta del Comité Regional, sus cuentas y la publicación anual de la Memoria de actos de propaganda realizados por las agrupaciones. Se acordó que el Comité residiese en Valencia y que el siguiente Congreso se celebrase en Villena. Como punto final, se mandó un telegrama de felicitación al Comité Nacional del Partido Socialista. Según impresiones de todos los delegados, la Federación Regional Valenciana estaba entrando en un período floreciente. También se acordó solicitar el auxilio del Comité Nacional para organizar labores de propaganda, así como estudiar la manera de conseguir que la Federación contase, lo antes posible, con un periódico que sirviese de órgano oficial.
Clausurada la asamblea, los delegados celebraron un mitin de propaganda socialista, siendo el representante almanseño José Lorite el encargado de cerrarlo y el orador que más entusiasmo despertó entre los alcoyanos, tanto por la profundidad de su discurso, como por su capacidad para aplacar los ánimos de los anarquistas presentes, que habían acudido al acto dispuestos a reventarlo. 
“...los anarqueros, realizando el fin que se proponían, produjeron un fuerte escándalo. Los socialistas, que estaban enterados de los propósitos de los ácratas, esforzáronse por restablecer el orden, siendo secundados por casi todo el público. Hubo unos momentos de confusión, pero las exhortaciones a la calma hechas por el presidente, y sobre todo por Lorite Castor, lograron que se restableciese el orden. [...] Habló, finalmente, el compañero José Lorite, de Almansa. Su discurso, verdaderamente brillante, fue una dura crítica de la sociedad burguesa y de todos cuantos contribuyen a su sostenimiento, sin olvidarse, naturalmente, del descompuesto partido republicano. Para el desorientado partido anarquista tuvo también fuertes censuras. Su labor, muy razonada y elocuente, fue premiada con una salva de aplausos y muchas y entusiastas felicitaciones. Acto seguido, la Mesa dio por terminada la reunión, disolviéndose los reunidos en medio del mayor entusiasmo. Los comentarios que se hicieron de la conducta de los anarqueros fueron sabrosísimos. Los ácratas iban por lana y resultaron trasquilados. La impresión producida por este mitin, y especialmente por el discurso del compañero Lorite, hace esperar que aumenten las filas socialistas en Alcoy...”. (El Socialista; 08 y 15.05.1908).
El 27 de mayo, algunos de los delegados asistentes al Congreso de Alcoy viajaron a Villena para participar un mitin con motivo del II Aniversario de la inauguración del Centro Obrero. De los participantes, sería nuevamente Lorite el más aplaudido, con un discurso marcadamente anticlerical que estuvo a punto de provocar la suspensión del acto: 
“...El 27 del pasado se celebró el II aniversario de la inauguración del Centro Obrero con un gran mitin, en el que tomaron parte algunos de los delegados al III Congreso Socialista valenciano. Usaron de la palabra Maruenda, de la localidad; Monserrate, de Alicante, Sanchis, de Valencia, y Lorite, de Almansa. Estudiando este último compañero en su discurso la estadística demográfica, dijo que los curas eran los que daban menos contingentes a la muerte, y esto ocurría porque se cuidaban bien. El delegado de la autoridad, que ya había llamado al orden extemporáneamente a un orador, al oír nombrar los curas, se  puso furioso y pretendió que Lorite no siguiera hablando. Éste díjole: Yo seguiré hablando, y si el delegado de la autoridad ve ilicitud en mis palabras, denúncieme a los Tribunales, que aquí hay un socialista que responde de sus actos. El público ovacionó a Lorite, y el polizonte se retiró del local sin osar disolver el mitin. La Mesa dio por terminado el acto, presentándose poco después el alcalde para disolver el mitin. Gracias a los consejos de los oradores no hubo algo que sentir, y de lo cual hubieran sido culpables el delegado del alcalde y el alcalde mismo. Todo Villena ha condenado la conducta de ambos...”. (El Socialista; 22.05.1908).
IV CONGRESO DE LA FEDERACIÓN SOCIALISTA DE LA REGIÓN VALENCIANA
Se desarrolló en Villena durante los días 6, 7 y 8 de septiembre de 1910, con asistencia de las delegaciones de Játiva, Almansa, Valencia, Pueblo Nuevo del Mar, Vall de Uxó, Gandía, Alcoy, Elda, San Juan, Alicante, Elche, Crevillente y Villena. El presidente de la Mesa durante todas las sesiones fue el representante almanseño, José Lorite; como vicepresidente actuó Sellés y como secretarios Torrent y Maruenda en la primera sesión, García Alberola y Quiles en la segunda, y Bernabéu y Laliga en las tercera y cuarta. Abierta la primera sesión, se acordó enviar el siguiente telegrama:
“Villena, 6 septiembre.- El Congreso socialista de la región valenciana, reunido en Villena, acuerda por unanimidad en su sesión inaugural saludar al Comité Nacional del Partido y al de la Unión General de Trabajadores y felicitar al diputado Pablo Iglesias por su acertadísima gestión en el Parlamento. Conduélese de la muerte del camarada Salvador Gascó.- El presidente J. Lorite Castor”.
El Congreso aprobó diversas modificaciones de su reglamento. Respecto a la creación de un periódico que sirviese de órgano oficial, se dejó la decisión a cargo del Comité Regional. Se estableció una cuota anual de 30 céntimos por afiliado, a efectos de organizar excursiones de propaganda por la región. El Comité Regional residiría en Villena y el próximo Congreso se celebraría en Almansa. Los concejales socialistas dieron cuenta de su gestión en los ayuntamientos; Vives en el de Elche, Valero en el de Alicante, Lorite en el de Almansa y Laliga en el de Alcoy (El Socialista; 16.09. 1910).
  V CONGRESO DE LA FEDERACIÓN SOCIALISTA DE LA REGIÓN VALENCIANA
Tuvo lugar en Almansa durante los días 6, 7 y 8 de septiembre de 1913. En su primera sesión, bajo la presidencia José Térmens, de Valencia, correspondió a Vicente Medina, en su calidad de presidente de la Agrupación almanseña, presentar a los delegados y pronunciar el discurso de bienvenida, en el que subrayó la importancia de los Congresos socialistas para la clase trabajadora. Aprobada la Memoria expuesta por el secretario, fueron examinadas las cuentas, así como la gestión del Comité Regional y del Partido en los municipios. También se trató sobre la actuación de los concejales socialistas; José Vives dio detalles de su labor en el Ayuntamiento de Elche, Rafael Laliga en el de Alcoy y Vicente Medina en el de Almansa.
La segunda sesión comenzó el día 7 a las diez de la mañana. Leída el acta de la reunión anterior, fue aprobada después de una ligera rectificación. Acto seguido se procedió a la lectura de una carta de saludo remitida por la Federación de Juventudes Socialistas. Fueron realizadas algunas reformas en cuanto a organización, aprobándose que las sociedades de obreros del campo cotizasen a razón de cuatro céntimos por socio y mes. Fue suprimido un párrafo del artículo relativo a los prorrateos destinados a atender los gastos de las excursiones de propaganda. Se acordó que las agrupaciones que, sin motivo justificado,  adeudasen al Comité Regional las cuotas de un trimestre no pudiesen presentar proposiciones a los Congresos, ni participar en ellos, si antes no se ponían al corriente de pago. También se contempló la posibilidad de que cuando una agrupación lograse sacar elegido en las elecciones municipales a uno o más candidatos, y careciere de fondos para facilitarle medios de vida, se recabase la ayuda del Comité Regional, si fuere posible.
La tercera sesión comenzó el mismo día 7 a las nueve de la noche. Aprobada el acta de la asamblea anterior, se dio lectura a una carta de felicitación cursada por la Juventud Socialista almanseña. Tras aprobar el dictamen de la Comisión revisora de cuentas, se trató sobre la posibilidad de publicar un periódico oficial de la Federación, manifestándose a favor los representantes del Comité Regional y los de las agrupaciones de Valencia y Játiva; los delegados de las de Alcoy y Elche mostraron su interés por la creación de dicho órgano, pero no veían posibilidades de financiarlo; vista la dificultad de llegar a un acuerdo, la proposición fue retirada.
Se acordó admitir en la Federación a las juventudes que lo solicitasen, previa consulta a la Federación Nacional de Juventudes, a la que éstas deberían pertenecer como requisito previo e indispensable; las juventudes admitidas pagarían la mitad de cuota que las agrupaciones.
Se aprobó que el Comité Federal redactase una hoja informativa para enviarla a sus afiliados; se pidió a la redacción de El Socialista una tirada especial para el Mediodía y Levante, a fin de que las noticias no llegasen con tanto retraso, y se acordó llevar a cabo una excursión de propaganda por la región en el otoño.
Asimismo se recomendó a las agrupaciones que elaborasen una memoria sobre la cuestión agraria en cada localidad, y la enviasen al Comité Regional para su envío a los delegados encargados de preparar el programa agrario encargado por el IX Congreso Nacional del Partido.
La cuarta y última sesión dio comienzo el día 8 a las nueve de la mañana. Aprobada el acta de la anterior, se entabló una discusión sobre la localidad en qué residiría el Comité Regional durante el trienio siguiente. Todos los delegados, excepto el de Alcoy, se mostraron a favor de que fuese Valencia; no obstante, ante las explicaciones dadas por los delegados valencianos, respecto a lo penoso que les era el hecho de que el Comité residiese en su localidad, por los muchos cargos que pesaban sobre un reducido grupo de compañeros, se decidió que residiese en Alcoy. Por unanimidad se votó que el próximo Congreso se celebraría en Valencia.
En el punto de propuestas urgentes, se elevaron votos de protesta contra la guerra de Marruecos, la pena de muerte, las arbitrariedades sufridas por los socialistas de El Ferrol y Extremadura, y los abusos de que eran víctimas los trabajadores en general. También se acordó advertir a las agrupaciones que sus afiliados debían sujetarse a los principios establecidos por los Comités Regional y Nacional del Partido cuando saliesen a ofrecer mítines de propaganda. Seguidamente los delegados informaron sobre el movimiento obrero en sus respectivas localidades, en las que se estaban registrando un buen número de altas, tanto en cuanto a número de organizaciones como de afiliados.

Acabado el Congreso, tuvo lugar un mitin de clausura. El local resultó insuficiente para dar cabida a la multitud de trabajadores congregados que acudieron a escuchar “…la voz autorizada de los socialistas valencianos. Todos los oradores pronunciaron excelentes y profundos discursos, abogando por la unión y solidaridad del obrero, como único medio de conseguir la emancipación. Con vivas al Socialismo, a la Internacional y a los prohombres del Partido terminó el acto. Nutridos aplausos premiaron los brillantes discursos de los oradores valencianos…”. (El Socialista; 16.09.1913).
Agrupaciones asistentes al V Congreso de la Federación Socialista de la Región Valenciana, celebrado en Almansa en septiembre de 1913
PROVINCIA
AGRUPACIÓN SOCIALISTA DE
Valencia
Valencia
Játiva
Pueblo Nuevo del Mar (El Cabanyal)
Gandía
Sociedad Obrera de Sueca
Alicante
Alicante
Elche
Crevillente
Alcoy
Cocentaina
Villena
Elda
Novelda
Torrevieja
Castellón
Castellón de la Plana
Vall de Uxó
Albacete
Almansa
Fuente: El Diario de Alicante; 05.09.1913.
SOBRE EL CAMBIO DE NOMBRE DE LA FEDERACIÓN
Para terminar, consideramos necesario llevar a cabo algunas reflexiones sobre las denominaciones oficiales de la organización. En su Congreso Constituyente, celebrado en abril de 1905, se hablaba de crear una Federación de Agrupaciones Socialistas de la Región Valenciana, que en sucesivos Congresos se denominó Federación Socialista de la Región Valenciana, aunque la prensa solía simplificar y referirse a ella como Federación Socialista Valenciana.
Ello no supuso ningún problema mientras la única agrupación no valenciana federada fue la almanseña. Las dudas surgieron tras el ingreso de agrupaciones de la provincia de Murcia. En septiembre de 1927 la prensa anunciaba la celebración del X Congreso de la Federación Socialista Valenciana, en cuyo orden del día figuraba una proposición de reforma del Reglamento respecto a la conveniencia de un cambio de nombre: “…El título de la Federación se cambiará con el siguiente: Federación Socialista de Levante…” (El Popular. 24.09.1927).
El Socialista. 02.10.1928.
Dicho Congreso se celebró justo un año después. En su número de 2 de octubre de 1928, El Socialista informaba de la convocatoria del X Congreso de “…la Federación Socialista Valenciana, que en lo sucesivo se denominará Levantina, con muy buen acierto…”. Los días 8 y 10 de dichos mes y año se reunieron en Alicante 42 delegados, en representación de 1.069 afiliados de 19 agrupaciones, con asistencia de Andrés Saborit, por el Comité Nacional del PSOE (El Socialista; 02.10.1928), y uno de los acuerdos de dicha asamblea fue el cambio de denominación: “…El dictamen sobre reforma de estatutos que fue aprobado dispone que la denominación sea Federación Socialista de Levante…” (El Luchador. 08.10.1928).
El Luchador. 08.10.1928.

Agrupaciones asistentes al X Congreso de la Federación Socialista de la Región Valenciana, celebrado en Alicante en octubre de 1928
PROVINCIA
AGRUPACIÓN
AFILIADOS
DELEGADOS
Valencia
Valencia
110
Isidro Escandell y Manuel Molina
Gandía
15
José Bernabéu
Grao de Valencia
17
Federico Sánchez
Alcira
40
Pedro García
Alicante
Alicante
31
Ángel Martínez, Vicente Martínez, Juan Juliá, Arnaldo Soto, Vicente Moltó,  José Ramos y Juan Such
Elche
25
Pascual Román y Manuel Rodríguez
Crevillente
30
Manuel Quesada y José Mas
Alcoy
40
Enrique Pastor y Santiago Samper
Villena
30
José Cañizares y Maximiliano Silvestre
Elda
34
Herminio Poveda, José Pérez, Luis Arráez y doctor Salgado
Novelda
20
Francisco Guarinos, José Martí, Francisco Alted y José Amorós
Torrevieja
11
Juan Samper, Alberto Balaguer, Manuel García y Bartolomé Sannicolás
Monóvar
20
Carlos Hernández
Sax
20
José Giner e Higinio Castillo
Callosa de Segura
69
Manuel Almira
Petrel
33
Tomás Tortosa
Orihuela
25
Daniel Cases, Isidro Sánchez, Antonio Cubí y Andrés Martínez
La Romana

Delegado con voz pero sin voto
Hondón de las Nieves

Delegado con voz pero sin voto
Juventud Socialista de Elda
Antonio Sáez y Luis Martí (sólo con carácter informativo)
Castellón
Vall de Uxó
40
Enrique Marco
Albacete
Almansa
17
Joaquín Cuenca
Murcia
Yecla
440
Nicolás Muñoz Gil
Fuente: El Socialista. 09.10.1928.

FUENTES:
Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.
Hemeroteca Digital de la Fundación Pablo Iglesias.
PEREDA HERNÁNDEZ, M. J. 2011. El movimiento obrero en Almansa desde sus orígenes hasta 1939. Albacete. Grupo Altabán.